Palabras

 

Palabras

 

La hoja refulge blanca impávida provocadora.  Se tensa imperceptible para resistir el peso de la mano que empuña el bolígrafo. No, empuña insinúa puño, fuerza, voluntad. No, la mano está laxa indecisa y el bolígrafo casi flota indolente entre índice y pulgar.

Si sólo apoyarla enérgica sobre la hoja iniciara el derrame de la palabra escrita, que fluyera cierta, concisa, en un avance lento pero continuo de izquierda a derecha, de arriba abajo…

Renglón a renglón irían delineándose como siluetas que brotan de la niebla disipada palabras de amor o desamor, personajes amorosos o repulsivos, en armonía o en conflicto, deseosos de apenas existir, siendo a pleno, trazo a trazo, palabras al mando del bolígrafo que la mano cree conducir.

Estrujadas yacen junto a mis pies las hojas de mi libreta. Sólo queda una, y las palabras bullen, se empujan unas a otras, las  temerosas de caerse del bolígrafo hacen equilibrio, se zambullen hacia atrás, se acusan entre sì, las palabras de burla y rencor mortifican a las palabras de amor y esperanza.

Sorprendido miro la hojita sobreviviente. Las palabras han escrito:  "Si esta hojita llega a vos, sabrás por fin cuántas palabras hacen falta para llegar al final, cuántas palabras hacen falta para decir que todo acaba: la tinta, el papel, la inspiración…"

 

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