La iglesia de San Juan Chamula
Al llegar, el mensaje imperativo: ¡No sacar fotos! ¡Prohibido! Ni se te ocurra, te pueden multar y retirarte el celular o la cámara, o algo peor… El sol intenso de esta mañana chiapaneca reverbera en los muros de la iglesia. Impresiona la fachada blanca, inmaculada, el arco del portal, de fondo verde intenso, con prolijas figuras geométricas en amarillos, blancos, rojos, rosados., todo tan fresco, tan vital, tan de pintura naif, ingenua y espontánea. Junto al portal de acceso, tras la mesita de madera donde reposa un vaso y una botella de Coca, el señor de sombrero cobra las entradas y habilita el paso al interior del templo. Llego formando parte de un pequeño contingente, ya he pagado la entrada, incluída en el valor del tur, así que sólo miro al señor, que me ignora, y paso. Hasta que las pupilas se acomodan a la falta de luz, todo es oscuridad, y el olfato primerea: humo, velas,...